martes, 28 de octubre de 2008

(56) STRAUSS: ALLERSEELEN. Día de Difuntos

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DÍA DE DIFUNTOS


Stell auf den Tisch die duftenden Reseden,
Deja sobre la mesa las perfumadas resedas,
Die letzten roten Astern trag herbei,
Los últimos asteres rojos tráelos aquí,
Und laß uns wieder von der Liebe reden,
Y hablemos de nuevo del amor,
Wie einst im Mai.
Como aquella vez, en mayo.



Gib mir die Hand, daß ich sie heimlich drücke
Dame la mano, que en secreto la estreche
Und wenn man's sieht, mir ist es einerlei,
Y si alguien nos ve, ¡qué puede importame!
Gib mir nur einen deiner süßen Blicke,
Dame tan sólo una de tus dulces miradas,
Wie einst im Mai.
Como aquella vez, en mayo.


Es blüht und duftet heut auf jedem Grabe,
De flores y aromas estan llenas hoy las tumbas,
Ein Tag im Jahr ist ja den Toten frei,
Un día al año los muertos son libres,
Komm an mein Herz, daß ich dich wieder habe,
Ven junto a mi corazón, que yo te vuelva a tener,
Wie einst im Mai.
Como aquella vez, en mayo.



Richard Strauss compuso esta emotiva canción en 1885 con tan sólo veintiún años de edad, como última de las ocho canciones que integran su opus 10 y, al igual que el resto de sus hermanas, compuesta sobre un poema del escritor austríaco Hermann von Gilm zu Rosenegg (1812-1864) perteneciente al ciclo “Letzte Blätter” (“Últimas Hojas”).
En 1885 nos encontramos a Strauss como asistente del director Hans von Büllow que por aquellos años ocupaba el puesto de Hofkapellmeister en Meininguen (Turingia). Durante estos años de trabajo en diferentes teatros de ópera, que marcarían su posterior afición por el género, entablará relación con diversos cantatantes entre los que podemos destacar al famoso Heinrich Vogl (1845-1900), de poderosa y resistente voz, que pronto se haría legendaria interpretando los más importantes papeles wagnerianos escritos para tenor y a quién el compositor dedicaría esta canción.

Hermann von Gilm zu Rosenegg (1812-1864)

Sus labores al frente de la orquesta ducal de Meininguen le reportarían a nuestro músico una nueva amistad de trascendente importancia para su posterior desarrollo musical. Nos referimos a Alexander Ritter (1833-1896), violinista concertino de la orquesta ducal, casado desde 1854 con una sobrina de Wagner, y apasionado defensor de las óperas del compositor de "Tristán" así como de la música de Berlioz y de Liszt. La relación entre ambos músicos sería decisiva en el cambio de rumbo que la música del compositor experimentaría a partir de este año con la composición de su primer poema sinfónico, "Macbeth (1888), y de su primera ópera, "Guntram" (1894), obras que muestran evidentes influencias tanto de la música de Liszt como del "Parsifal" wagneriano.

Richard Strauss (1864-1949) en 1889

"Allerseelen" pertenece, por tanto, a la etapa previa a la eclosión Wagner-Liszt en su obra y que enlaza directamente con la tradición representada por Mendelsohnn, Schumann y Brahms, más acorde con el carácter íntimo del género liderístico. Sin embargo, la canción del joven compositor, a pesar del apacible Mi bemol que baña toda la pieza, presenta, como no podía ser menos en una obra escrita en pleno postromanticismo, atrevidas modulaciones y un más evolucionado acompañamiento pianístico.


La canción escrita sobre tres estrofas con una idéntica conclusión, "Wie einst im Mai", se inicia con una evocadora melodía en Mi bemol, la misma que al inicio de la tercera estrofa repetirá la soprano cerrando el nostálgico círculo que nos propone el poema ya que las flores que inocentemente aparecen al principio de la canción, resedas y asteres, no son más que variedades de lo que conocemos como crisantemos. De esta forma lo que al inicio es una mera insinuación adquiere tan sólo en la última estrofa su terrible y verdadero significado.
Esta primera estrofa concluye con un melancólico giro a La bemol, en la primera aparición de "Wie einst im Mai", y que da paso a la segunda estrofa que se inicia en un más oscuro do menor para pasar en una ensoñadora modulación a un bellísimo si menor, quizá el momento más hermoso de toda la canción, sobre las palabras "deiner süßen Blicke" y donde Strauss nos deja ver el gran nivel como compositor de lieder que a tan temprana edad había alcanzado.
Como ya hemos mencionado la tercera estrofa se inicia con la misma introducción pianística del principio pero en esta ocasión doblando a la voz y, de nuevo, regresando a la tonalidad principal de Mi bemol. De la ensoñación evocadora de la primavera, de las flores y de las miradas furtivas volvemos a la triste realidad, aunque bien es cierto que de forma más nostálgica que dramática, donde el cálido mayo cede el paso a un otoñal noviembre, a los crisantemos, a las lápidas y a la terrible ausencia del ser amado.
Tras el climax alcanzado con las palabras "Komm an mein Herz, daß ich dich wieder habe" la canción se cierra con una apacible y nostálgica conclusión de cierto sabor schumanniano.


Tengo que reconocer que este lied ha sido siempre el más querido de entre todos los de Strauss. Al ser, por otra parte, uno de los más populares no es de extrañar el gran número de versiones existentes. Para ilustrar la entrada he escogido cinco versiones. La primera de todas ellas, sin duda alguna mi favorita, cuenta con la cristalina voz de Barbara Bonney y Malcolm Martineau al piano.
La segunda fue grabada en 1991 por Kiri Te Kanawa y con el acompañamiento pianístico de Georg Solti. Si bien la voz de la cantante neozelandesa es pequeña, es curioso comparar esta versión con otras voces de mayor peso, su gran musicalidad unida a la rareza que supone escuchar al maestro Solti tocando el piano la hacen más que recomendable.
En la tercera podéis escuchar a Christa Ludwig acompañada por Gerald Moore.
La cuarta, perteneciente a la integral del sello Hyperion dedicada a los lieder de Strauss, la voz de Christine Brewer, quizá demasiado grande para la intimidad que requiere el lied, está acompañada por el piano de Roger Vignoles.
Y para terminar la única versión masculina, y una de mis preferidas, en la voz de Thomas Quasthoff y Justus Zeyen.


3 comentarios:

SEGESTA dijo...

¡QUE ROMANTICO TODO! y que elegante tu actualización

Condesa Pituccini dijo...

No podía faltar, aunque eché de menos "septiembre" en su momento. Demasiado obvio?
En cualquier caso, y como siempre un acierto total. Yo no conocía este lied, y cuando vi el título me acordé del que casi con el mismo escribió Schubert "Alleseelen rhu'h in frieden"que también es una maravilla.
Como verás, espero impaciente tus entradas.
Gracias y besos.

BOCCANEGRA dijo...

Gracias por tu comentario. La verdad es que no conocía este precioso lied pero buscando por la red lo he podido escuchar en versión de Lucia Popp. Es un CD que te puedes descargar en la siguiente dirección:

http://rapidshare.com/files/83761994/_Schubert_-_Lieder_Coleccion_Hyperion_-_Vol._17__-_Lucia_Popp.rar

Son canciones del año 1816 pertenecientes a la colección de Hyperion de Graham Johnson.

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