domingo, 12 de octubre de 2008

(53) ERLKÖNIG: el Rey de los elfos.

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Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?
¿Quién cabalga tan tarde a través de la noche y el viento?
Es ist der Vater mit seinem Kind;
Un padre con su hijo;
Er hat den Knaben wohl in dem Arm,
Él lleva al niño entre sus brazos,
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.
Él lo sujeta firme, él le da calor.

»Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?«
“Hijo mio ¿por qué escondes así tu angustiado rostro?”
»Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?
“¿Acaso no ves, padre, al Rey de los elfos?
Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?«
¿Al Rey de los elfos con la corona y con su manto?”
»Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif.«
“Hijo mío, es tan sólo la niebla”

“Du liebes Kind, komm, geh mit mir!
“¡Querido niño, vamos, ven conmigo¡
Gar schöne Spiele spiel ich mit dir;
Que bonitos juegos jugaré contigo;
Manch bunte Blumen sind an dem Strand,
De variadas flores que en la ribera están,
Meine Mutter hat manch gülden Gewand.<
Mi madre posee de oro muchos vestidos.”


»Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,
“Padre mío, padre mío ¿pero no oyes,
Was Erlenkönig mir leise verspricht?«
Lo que el Rey de los elfos en susurros me promete?”
»Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind:
“Cálmate, estate tranquilo, mi niño:
In dürren Blättern säuselt der Wind.«
Entre hojas secas murmura el viento.”

>Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?
“¿Quieres, niño encantador, venir conmigo?
Meine Töchter sollen dich warten schön;
Mis hijas te esperan con ansia;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn
Mis hijas conducen la ronda nocturna
Und wiegen und tanzen und singen dich ein.<
Y se mecen y bailan y cantan para ti.”


»Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort
“Padre mío, padre mío ¿y tampoco ves
Erlkönigs Töchter am düstern Ort?«
A las hijas del Rey en este tenebroso lugar?”
»Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:
“Hijo mío, hijo mío, lo veo con claridad:
Es scheinen die alten Weiden so grau.«
Veo los viejos y grises sauces brillar.”

>Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;
“Te quiero, me encanta tu hermoso cuerpo;
Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt.<
Pero si no quieres, a la fuerza te he de llevar.”
»Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!
“Padre mío, padre mío ¡Ya me tiene!
Erlkönig hat mir ein Leids getan!«
¡El Rey de los elfos me hace daño!”

Dem Vater grauset's, er reitet geschwind,
El aterrado padre veloz cabalga,
Er hält in Armen das ächzende Kind,
Entre sus brazos aferra al niño que gime,
Erreicht den Hof mit Müh' und Not:
A la casa agitado llega con pesar:
In seinen Armen das Kind war tot.
En sus brazos el niño yacía muerto.



Schubert en 1814

VIENA, 1815.


Bueno, pues ya era hora ¿no? Ya sé que todos estabais esperando este momento, pero las canciones aparecen en el blog cuando ellas quieren. La verdad es que Schubert se ha hecho esperar demasiado tiempo aunque creo que, al final, ha merecido la pena. Nada mejor que el Op. 1 para empezar, la que espero que sea una larga serie, con una de sus mejores canciones y con la que creo la más estremecedora de todas. En 1815, año de composición de la canción, un joven Schubert de tan sólo dieciocho años vive uno de las etapas más plenas, tanto en lo musical como en lo personal, de su existencia. Este año entablará contacto con aquellos que serán sus mejores amigos en el futuro, Johann Mayrhofer, Franz von Schober y Anselm Hüttenbrenner, componiendo, nada más y nada menos, que más de 140 canciones.

“Tres amigos” (Johann Baptist Jenger, Anselm Hüttenbrenner und Franz Schubert) por Josef Eduard Teltscher (1827).

La gran calidad de estas canciones pronto facilitan a nuestro compositor el ingreso en los salones de la alta sociedad vienesa haciendo famosas sus veladas musicales que pronto se conocerían con el nombre de “Schubertiadas”.


Moritz von Schwind: "Schubertíada" o "una velada en casa del barón Spaun". En ambas pinturas podemos ver a nuestro compositor al piano acompañando a Volg.

Protagonista de excepeción en estos años es el barítono Johann Michael Vogl (1768-1840) quién cantaría muchos de estos lieder y que tras el éxito conseguido con la interpretación de “Erlkönig” conseguiría, por fin, que una obra del compositor fuera publicada. Según cuenta la leyenda un joven Schubert de dieciséis años vendió sus libros del colegio para poder asistir al estreno en 1813 de la versión definitiva del “Fidelio” de Beethoven donde Vogl interpretaba el rol de Pizarro.

Johann Michael Vogl (1768-1840)

Entusiasmado con su actuación desde ese día buscó la ocasión de que el cantante conociera alguna de sus obras, cosa que no ocurriría hasta1817. En ese año daría comienzo una amistad que se prolongaría más allá de la prematura muerte del compositor ya que Volg continuaría difundiendo la obra de su amigo, en especial el ciclo “Winterreise”, después de su desaparición. Una última muestra de fidelidad, prefiero verlo así, del barítono para con el músico: decidió morir el mismo día que él, un 19 de noviembre.


Curiosa caricatura de la época de ambos artistas


¿EL REY DE LOS ELFOS O DE LOS ALISOS?

Para componer su canción Schubert se basa, una vez más, en un texto de Goethe (1782) basado a su vez en una leyenda escandinava sobre la que Johann Gottfried von Herder ya había compuesto un poema. El cuento original nos narra la terrible costumbre del Rey de los elfos de aparecerse ante los vivos anunciándoles su inminente muerte. Al llevar esta historia a su poema Herder nombró a su siniestro rey de forma que sonara similar al original danés,“Ellerkang” (Rey de los elfos). Para ello utilizó la expresión “Erlkönig”, que en realidad significa Rey de los alisos (un tipo de árbol) en lugar del más acertado Elfenkönig. Goethe tan sólo empleó el nombre ya usado por su colega.



UN PEQUEÑO ANÁLISIS.

Manuscrito de "Erlkönig"

La primera pegunta que nos hacemos tras escuchar esta canción no puede ser otra: ¿cómo puede alguien con tan sólo dieciocho años componer algo tan perfecto? Lo cierto es que Schubert, al igual que sus amigos, debía ser consciente de algo parecido pues esta canción, en su cuarta versión, fue la elegida para aparecer en 1821 como su primera obra editada como Opus 1, aunque, con posterioridad, el catálogo realizado por Otto Erich Deutsch en 1951 la clasificaría como D. 328.

La canción se nos presenta como una balada, es decir, como una micro novela con cuatro personajes bien diferenciados:

Un narrador
.
El padre.
El hijo.
El Rey de los elfos.

¡DESCÁRGATE LA PARTITURA!

Un marcado y obsesivo ritmo en tresillos nos ilustra a la perfección la agitada carrera del jinete que las pequeñas escalas de la mano izquierda se encargan de hacer aún más angustiosa. Por otra parte, el empleo de la tonalidad de sol menor baña toda esta escena con una luz misteriosa y aterradora:



No es, por tanto, de extrañar que para describir otra persecución nocturna y bajo una tormenta medio siglo más tarde el propio Richard Wagner se sirviera de un motivo similar, esta vez en re menor, para dar comienzo al primer acto de la Walkyria:





Toda la primera sección de la obra (comps.1-58) permanece estable en esta tonalidad de Sol menor hasta que la primera intervención del Rey (comp. 59) en un inocente Si b mayor inunda toda la escena de una siniestra claridad que nos hace estremecer más aún.
El aterrado niño responde a la perversa invitación de nuevo en la tonalidad principal (comp. 73) obligando al Rey a usar nuevas armas de seducción esta vez en la más remota y brillante tonalidad, maravillosa modulación, de Do mayor (comp. 87).

El pobre crío vuelve a responder en modo menor, esta vez en la lógica tonalidad de La, que su padre se encarga de llevar hasta el Re menor (comps. 98-116).
En los últimos treinta compases la tensión tonal llega a su punto culminante. La última intervención del Rey modula, de nuevo de forma maravillosa, y con unos sinuosos y embaucadores saltos en la melodía a un sorprendente Mi b mayor que, ante la resistencia del niño, la furia del monarca resuelve en un rabioso Re menor, única ocasión en toda la pieza en que le escuchamos cantar en ese modo (comps. 117-123).
La desesperación del horrorizado niño llega al límite, de nuevo en una brusca modulación, esta vez en un Si b menor para resolver en el Sol menor del principio (comps. 124-131).

En la última sección reaparece de nuevo el narrador relatándonos de forma apasionada el dramático final de la historia. Para finalizar, nada mejor que un austero recitativo y dos buenos acordes para dejarnos con la boca abierta y el corazón encogido.


En el recuadro siguiente podemos comprobar el mágnifico uso de la tonalidad que emplea Schubert en “Erlkönig” y cómo aumenta la tensión en el último tercio de la canción:

TONALIDADES MENORES
: narrador, padre e hijo.

TONALIDADES MAYORES: Erlkönig.

En la primera mitad del lied (1-72) la estabilidad tonal es patente. Obsérvese la dualidad sol menor/Sib Mayor similar a una exposición de sonata.

En la segunda parte (73-148) las constantes modulaciones saltan a la vista, sobre todo a partir del compás 113.

OTROS "ERLKÖNIG"

Esta canción de Schubert se hizo inmensamente popular desde el mismo momento de su publicación. La fuerza que desprende toda la partitura, en especial su acompañamiento pianístico, no pasó desapercibida para los compositores contemporáneos y de generaciones posteriores que adaptaron la obra al ámbito sinfónico con nuevas orquestaciones o, simplemente, transcribiendo la partitura a un solo instrumento.

Para ilustrar esta entrada he escogido varias versiones.

DESCARGA: tres ERLKÖNIG por el precio de uno.
(Von Otter, Quasthoff y Walker)


En la primera, en Sol menor, la adaptación para gran orquesta realizada por Héctor Berlioz en 1860 es, como era de esperar, magistral. Aunque ciñéndose en todo momento a la partitura el músico francés adorna ciertos pasajes, sobre todo las zalameras intervenciones del Rey, con diseños nuevos en violines y maderas de especial belleza. Aquí están los mismos intérpretes, Anne Sofie von Otter y Claudio Abbado, en una impresionante actuación en vivo que supera con creces a la versión discográfica:




La segunda, bajada al tono de Fa menor, es la adaptación hecha por Max Reger en 1914 para una más sencilla orquesta de cámara, logicamente más austera que la de su colega francés, pero de una intensidad similar e interpretada de forma sensacional por Thomas Quasthoff. Obsérvese la gran variedad de matices, registros y colores de la que hace gala el cantante alemán según sea uno u otro el personaje que intervenga en cada momento.

Por último, no podíamos dejar de lado la versión original, para voz y piano, de nuevo en Fa, con una estupenda Sarah Walker acompañada por Graham Johnson.
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De entre todas las transcripciones para instrumento solista destaca, aparte de la más famosa realizada para el piano por Franz Liszt, la que hiciera para el violín el considerado como sucesor de Paganini y amigo de Berlioz, Heinrich Wilhelm Ernst (1814-1865). Todas los recursos técnicos y expresivos del violín (dobles y triples cuerdas, armónicos, pizzicati con mano izquierda, extensiones, etc) se dan cita en este endiablado capricho que en el violín de Hilary Hahn suena así de bien:



VIOLINISTA: ¡DESCÁRGATE LA PARTITURA! (...y tócala, si te atreves)

4 comentarios:

Jordi Boltà dijo...

Genial la entrada!!!
Puedo utilizar los cuadros de las tonalidades. Me gustaria pegarlos en mi blog...

XS dijo...

Gracias Jordi, puedes utilizar el material que quieras sin problema alguno.

Jordi Boltà dijo...

Gracias!
propostesmusicals.blogspot.com

Miguel dijo...

¡Fantástico blog!
Respecto a "otros Erlkönig" me parece también interesante conocer otras adaptaciones del mismo poema hechas por otros compositores. He encontrado estas dos:
J. F. Reichardt: Erlkönig (1794)
http://open.spotify.com/track/6HKtV66k9MyhEHhKMWVTC1
C. Loewe: Erlkönig (1818) Compuesta después que la de Schubert, pero antes de que esta fuera publicada...
http://open.spotify.com/track/1hmfZy324xt5rbyuhLf7q9

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Por cierto, me encantan las imágenes de los videos (llegué al blog a través del video de L'heure exquise)

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