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miércoles, 6 de junio de 2012

(134) Teatro Maestranza, Sevilla: MADAMA BUTTERFLY


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La verdad es que la noche no podía finalizar de otra forma. No habían transcurrido ni veinte minutos desde que la pobre Cio-Cio San había dejado de padecer y ya estábamos todos entre cervezas y tapas comentando atropelladamente las diferentes incidencias vividas en la representación recién estrenada. El entusiasmo se transmitía de unos a otros entre apretones de manos, besos y abrazos. Ya fueran músicos de la orquesta, miembros del coro o, como un servidor, simples espectadores todos parecíamos estar poseídos aún por el hechizo de la magistral partitura pucciniana. Y es que hacía tiempo que Boccanegra no asistía a una representación tan rebosante de magia, calidad y emoción como la que hemos vivido hace apenas una pocas horas en el coliseo sevillano. Ya iba siendo hora, ¿no? 
Aunque para ser sinceros los primeros momentos del espectáculo nada bueno hacían presagiar. Así que durante el primer acto por mi propio bien, y principalmente para poder escapar del "metalenguaje" con el que el señor Mario Gas pretendía torturarme, decidí zabullirme en el foso y dejarme arrastrar por todas las maravillas que desde él brotaban (el foso, sí, ese averno escondido en el subsuelo y que, por ahora, permanece inaccesible a las garras de los directores de escena). 
Puede que Butterfly no sea la mejor ópera de Puccini pero con su música aún latente en mis oídos bien podría asegurar que nos encontramos ante su mejor partitura. La orquesta sinfónica de Sevilla dio buena cuenta de ello y llevada por la batuta de un exultante Pedro Halffter exprimió hasta la última gota de todo ese inmenso caudal de colores y sensualidad que rezuma la obra de Puccini. Como ejemplo no puedo evitar el citar todo el inicio del inmenso dúo del primer acto, quizá el dúo de amor más sublime de toda la ópera italiana, y en el que las maderas protagonizaron uno de los momentos más hermosos de la noche.
Llegados a este punto hay que agradecerle a Pedro la valentía, ante aquellos que critican un peso excesivo de la orquesta en un sobredimensionado foso, de ofrecernos una orquesta sinfónica con la plantilla que la música de Puccini exige y no con la que puede resultar más o menos conveniente al pobre volumen sonoro de algunos cantantes.
Foto: Julio Rodríguez

Sin embargo, y aunque Boccanegra pueda dar la sensación de que se deja seducir más por el lado "germano" o sinfónico de Puccini que por el italiano, hay que reconocer que la gran triunfadora de la noche fue, sin lugar a dudas, la soprano Svetla Vassileva. Dotada de gran musicalidad, aunque no de un instrumento especialmente privilegiado, la soprano búlgara no solo es capaz de superar estas limitaciones sino que, gracias a sus más que sobresalientes dotes como actriz, consigue hacer de Butterfly una de las recreaciones más impactantes y sobrecogedoras que hayamos podido presenciar en este teatro. Lástima que Héctor sandoval, aunque muy voluntarioso y a su vez convincente en lo teatral, no estuviese al mismo nivel en su faceta vocal dejándonos una imagen de Pinkerton, papel ingrato donde los haya, un tanto impersonal.
Mucho más éxito, no sin motivo, cosechó un estupendo Ángel Ódena como el sensato Sharpless que nos ofreció junto a la protagonista, en la conmovedora escena de la carta, otro de los grandes momentos de la velada.
¿Qué se podía esperar de la actuación del coro tras su magnífica participación en el Requiem alemán de Brahms? Pues ya se lo pueden imaginar, sencillamente todo un lujo en sus dos breves pero bellísimas intervenciones.
Del señor Gas y de sus metalenguajes nada voy a añadir, por una vez, que bastante cansado me tienen ya. Además, ¿para qué? Si ya el solito se cuestiona, se justifica y se define:

"Todos los géneros tienen un código y si los traspasas la historia se desvanece. Hay que tener en cuenta cuáles son sus elementos fundamentales para no caer en la patochada"

Ah, y que conste que lo de "patochada" lo dice él. Yo nunca utilizaría ese término para, por ejemplo, calificar el zafio, gratuito y trasnochado ataque antiamericano con el que "ingeniosamente" finaliza la obra.

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De regreso a casa y para bajar el telón definitivamente de una noche tan mágica solo una aparición era posible y así, en la calidez ya plenamente veraniega de la madrugada, se nos apareció con el rostro aún iluminado por el triunfo la diva.
Acompañada por su hija, la de verdad, y por su fiel cónsul, el de mentira.
Broche perfecto para una gran noche de ópera.




miércoles, 20 de mayo de 2009

(93) TEATRO MAESTRANZA: "TRISTÁN E ISOLDA"

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AYER TOQUÉ “TRISTÁN”


“Impresiones de un Violín II tras el Ensayo General de la ópera de Richard Wagner”

Tras dos duras semanas de ensayos ayer, por fin, tocamos todo la ópera de Wagner, con sus tres monumentales actos, de principio a fin. Muchas son las sensaciones acumuladas durante estos días.
¡Podría hablar de tantas cosas!
En primer lugar, como no podía ser de otra forma, podría hablar durante horas de esta maravillosa partitura y de la innumerable cantidad de momentos verdaderamente sublimes que encierra. Pero no quisiera alargarme demasiado.
Podría contaros, pero eso tendríais que verlo, la cara que se nos queda tras tocar el paroxístico preludio del primer acto -¿puede haber algo más intenso?- y de lo difícil que me resulta dar todas las síncopas, confieso que se me va un poco la cabeza, en el momento que siempre he considerado más hermoso de toda la obra: la advertencia, “Einsam wachend in der Nacht”, con la que Brangäne advierte a los amantes de la llegada del día y que suena mientras leéis ésto que escribo ¿Cómo es posible componer algo tan bello? Una auténtica "Noche transfigurada" escrita con casi cincuenta años de antelación.

Primera página del "Tristán": toda la pasión hecha música

Y también podría contaros de cómo en una sola nota, el “sol” al aire con el que empezamos el preludio del tercer acto, puede caber tanta expresividad, tanta profundidad y tanta desolación. Y de los tresillos que mecen a
Isolda en su mística muerte por amor. Y del prodigioso hechizo que se produce en este final y que nos hace olvidar las más de cuatro horas de representación que para entonces llevamos sobre nuestras espaldas. Pero todo ésto, quizá, no resulte tan importante.
De lo que también podría hablaros es del día -¡hace ya tanto tiempo!- en el que, gracias a
Karlos Kleiber, sucumbí definitivamente a los encantos de esta música mientras imaginaba lo que sería poder ver un “Tristán” en mi ciudad. Tocarlo, sobra decirlo, ni siquiera entraba dentro de lo imaginable.

Nuestros vecinos del sexto atril: Leo y Robe

Podría hablaros del reparto: ¿ha habido alguna otra vez uno de tanta calidad como el que se reune en esta producción? Pienso que pocas veces el teatro Maestranza ha logrado reunir en un mismo elenco voces tan estupendas como las de Herlitzius y Vermillion. Pero para hablar de la producción ya vendrán los críticos en breve a cumplir con su misión que, en esta ocasión y por motivos evidentes, Boccanegra, que tanto gustillo le estaba tomando a esto de la crónica operística, es parte interesada y tendrá que dejar sus devaneos con la crítica para otra mejor ocasión.

Vista del teatro desde el otro lado del espejo

Aunque creo que de quien sí podría hablaros es del público (de algún sector, supongo) y de sus ansias por aplaudir al final del último acto: ¿A qué vienen tantas prisas? Y es que si hay finales que no invitan ni al más tímido aplauso (la novena o la “Canción de la tierra” de
Mahler o el “Parsifal” wagneriano, se encuentran entre los más conocidos) es sin duda la muerte de Isolda donde el silencio se convierte en el mejor tributo posible que se puede ofrecer a este milagro musical que es el “Tristán e Isolda” de Wagner. Qué lejos quedan los casi treinta segundos de espera casi religiosa que algunos públicos, especialmente dentro del ámbito alemán, conceden a este final. Bueno, todo llegará.
También podría hablaros de las magníficas veladas, días de “vino y quesos”, pasados junto a Rafa,
Eric, Eva e Isabelle, una vez acabados los ensayos...que no todo va a ser trabajar. Por cierto, ¿habéis probado el queso "Stilton"?

Susana y Eva

Y, por último, también podría hablar de Susana y de cómo tan sólo con ella era posible que tocara esta obra. Y de cómo el recuerdo de aquel amigo, que no debió dejarnos tan pronto, nunca ha estado tan vivo en nuestros corazones como durante estos días. Espero, querida amiga, que la inspectora no se de cuenta de que los que tocamos en el quinto atril, en realidad, somo tres.
En fin, podría estar horas y horas hablando de estos intensos y maravillosos días.
Pero eso será en otra ocasión. Por ahora creo que será suficiente deciros que ayer ocurrió algo muy especial. Algo que no sucede todos los días:
ayer toqué “
Tristán”.

viernes, 24 de abril de 2009

(91) IM WUNDERSCHÖNEN MONAT MAI

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Heinrich Heine en 1827



Im wunderschönen Monat Mai,
En el maravilloso mes de mayo,
Als alle Knospen sprangen,
Cuando todo brote florece,
Da ist in meinem Herzen
También mi corazón
Die Liebe aufgegangen.
De amor reverdece.

Im wunderschönen Monat Mai,
En el maravilloso mes de mayo,
Als alle Vögel sangen,
Como los pájaros cantan,
Da hab' ich ihr gestanden
Así yo le confesé
Mein Sehnen und Verlangen.
Mis deseos y mis ansias.



Robert Schumann en 1839.
Litografía de Joseph Kriehuber



Pues resulta que yo estaba deseando que llegará mayo para poder hablar de esta maravillosa miniatura de Schumann, con la que se inicia su ciclo "Dichterliebe", Op. 48, e incluirla en mi selección de canciones, cuando -¡mira tú por dónde!- a los de la ROSS no se les ocurre otra cosa que contar conmigo para el "Tristán" que se va a representar en el Maestranza a finales de mayo y con el que se cierra la temporada operística.
De una de las canciones más sencillas e íntimas de todo el repertorio liederístico a la más apasionada, vehemente y transgresora de las óperas, si es que el drama de don Ricardo puede ser considerado como tal, compuestas en el siglo XIX: la contención del piano de Schumann frente a la exuberante orquesta wagneriana.
Y es que resulta bastante interesante comparar como dos compositores tan próximos en el tiempo y en el espacio son capaces de reflejar, a través de géneros, formas y medios tan diferentes, la pasión amorosa.
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Tres versiones del lied de Schumann

- De entre toda la multitud de grabaciones existentes, quizá el ciclo más interpretado de todos los compuestos por Schumann, me quedo con esta aterciopelada creación de un sensacional Matthias Goerne con Ashkenazy al piano.
- En segundo lugar, una curiosidad: la versión original de esta canción, tal y como aparece en el primer manuscrito ,interpretada por Thomas Hampson y Wolfgang Sawallisch.

- Para terminar, de la voz de barítono a la del tenor Ian Bostridge con Julius Drake al piano.


Pero, las bromas del destino no terminan aquí: hoy he recibido una invitación de la mismísima Filarmónica de Berlín en mi página del YouTube, no para tocar, claro está, sino para suscribirme a la que recientemente ha creado la orquesta alemana. Cuál no habrá sido mi sorpresa cuando al pinchar el enlace comenzó a sonar lo que sigue:
(un consejo: ampliad la imagen y seleccionad la opcion de alta definición-HD)

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Mein Gott! No sé si voy a poder soportar semejante subidón.
En verdad que éste promete ser todo un "Wunderschönen Monat Mai".

Por cierto, no os perdáis toda la página, merece la pena. Como, por ejemplo, este otro fragmento. En esta ocasión, después de Schumann y Wagner, nada mejor que un poco de Brahms ¿Se puede pedir más?:
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¿La mejor orquesta del mundo? Por un poco más de 9€ lo podéis comprobar a través de las retransmisiones vía internet que desde hace poco la propia orquesta facilita desde su flamante página web:

DIGITAL CONCERT HALL

¡Cómo son estos alemanes!

domingo, 22 de marzo de 2009

(88) TEATRO MAESTRANZA: "LA FANCIULLA DEL WEST", la crítica

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EL IMPERIO DE LOS SENTIDOS


Cuando hace unos días leía los comentarios que el director musical de estas representaciones, Pedro Halffter, hacía en la prensa local con respecto al tema de fondo de “La Fanciulla” -«(Puccini) da aquí un paso más, para que nos esforcemos en comprender el perdón, que es, en mi opinión, la esencia de la obra, incluso quiere vayamos más allá del perdón, al cambio de las personas»- lo cierto es que no pude evitar el esbozar una sonrisa: ¿el tema de “La fanciulla”? ¿Puccini enviándonos un mensaje?

Rafa, Susana y Uta poco antes del comienzo del primer acto

Y es que el maestro de Lucca, gran deudor de Wagner en cuestiones musicales, no creo que estuviera en modo alguno interesado en transmitirnos pensamiento filosófico alguno a través de su música. Podemos ver a Puccini como alguien inmerso en la actualidad musical de su tiempo pero lejos, bastante lejos, queda la visión de Puccini como un “intelectual”; su arte no va dirigido a la razón, va dirigido al corazón y, sobre todo, a los sentidos. Música voluptuosa donde las haya, sensual y seductora, creada por el más seductor de los compositores.

Tres mineros: Fran, Iñaki y Eduardo

Afortunadamente, el espectáculo visto, y vivido, ayer en el maestranza (¡Chapó, signore del Monaco!) dejó aparcado por unos días ¿hasta cuándo? la artillería conceptual con la que habitualmente se nos tortura a los mansos y pacientes espectadores del siglo XXI.
Vaqueros, caballos, nieve, antorchas, claros de luna y un largo etcétera de los tópicos más del “Far West” que se puedan imaginar permitieron que durante tres horas disfrutáramos, por fin, de una de las veladas más impresionantes que un servidor haya vivido en un teatro de ópera en los últimos años. Música y teatro, eso es Puccini, eso es la Ópera. Y, por favor, dejennos disfrutarla sin cuaderno de instrucciones ¿Vale?

Pablo visita a su padre en los camerinos

Curiosamente, uno de los principales responsables de que ésto fuera así, y a pesar de sus cándidos comentarios, fue el maestro Pedro Halffter. A su mando, ese fabuloso instrumento que es la ROSS, quizá la mejor orquesta de foso que actualmente existe en nuestro país, desplegó a la perfección los mil y un detalles que la extraordinaria partitura de Puccini posee. Cuánto nos alegramos de que el creador de “Turandot” desestimara los bienintencionados consejos de Verdi, -perdón, maestro-, cuando advertía al joven compositor: “la ópera es la ópera y la sinfonía es la sinfonía".


Desde los primeros acordes en fortísimo hasta los pasajes más íntimos de algunos solistas, magnífica en todo momento la sección de maderas, pocas veces hemos podido escuchar a la sinfónica con tanto empaste y brillo como en esta ocasión.
De la misma forma, el maestro Halffter ofreció todo un recital en cuanto al rubato musical se refiere -¡qué importante es saber respirar…y cuándo!- saliendo más que airoso del difícil cometido, a veces imposible, de seguir el tempo de los cantantes. Lástima que al final, a pesar del buen hacer demostrado durante toda la noche, uno de los momentos más sublimes de toda la obra, el concertante final “E anche tu lo vorrai”, quedara tan desdibujado y falto de tensión.

Boccanegra, bien asesorado por dos mineros, promete hacer una buena crítica del coro

Y llegamos a las voces. Para no alargar mucho el asunto tan sólo destacar, en primer lugar, la gran interpretación de Daniela Desì, con algún agudo que otro excesivamente metálico, en el papel de Minnie. Su marido, el tenor Fabio Armiliato, tuvo más problemas que su compañera para poder sobreponerse a la monumental orquesta que llego a eclipsar su canto, un tanto monótono y falto de personalidad, en más de una ocasión. De esta forma su "Ch'ella non sappia mai la mia vergogna!" del segundo acto, sin duda la intervención más apasionada del protagonista, pasó prácticamente desapercibida bajo el poderoso torrente orquestal.
La gran sorpresa de la noche, aún no sé si para bien o para mal, vino con la actuación del barítono Silvano Carroli, auténtico fósil de la lírica, que con sus, recién cumplidos, setenta años se hizo perdonar sus maneras de cantante de otros tiempos. Horrible en lo lírico, qué mal trago el “Minnie, dalla mia casa son partito”, dio mucho mejor la réplica, todo un viejo zorro operístico, en lo dramático. De sus portamentos con pértiga prefiero no hablar.
Estupendo nivel en todo el resto del reparto -¿habrá alguna otra ópera con tal cantidad de "partichinos"?- destacando el Sonora de Manel Esteve y el trovador de Carlos Carzoglio.

La señora Vergara con su nieto. Qué lástima que Puccini nunca llegara a componer su ópera "Conchita"

Y como último, que no menos importante, elemento decisivo en el gran triunfo de la noche, eslabón fundamental entre música y drama, entre foso y escenario: el coro. No sé si es porque mi querido hermano me tiene al día de todas las penurias y sacrificios por los que pasa el Coro de la Asociación Amigos del Maestranza pero creo que, tras una actuación como la de ayer, ya va siendo hora de que alguien reconozca el mérito y el esfuerzo que sus integrantes realizan.


Magníficos tanto en lo vocal como en lo teatral, enhorabuena una vez más al gran trabajo realizado por Giancarlo del Monaco, protagonizaron los que, sin duda, fueron los momentos más logrados de toda la velada. Si destacable fue toda su intervención en la primera mitad del primer acto es en el tercero donde el impacto musical de su actuación alcanzó toda su fuerza ¡Enhorabuena! Ah!, por cierto, y a los integrantes del coro “Intermezzo”, que han colaborado con ellos en esta producción, también.
En resumen, una memorable noche de ópera que, esperemos, no tarde en repetirse.

Por cierto, ¿no hay otro reparto? Igual vuelvo el lunes.

Para conocer las otras críticas, las de los profesionales de la prensa, nada mejor que consultar el blog de ÓPERA EN SEVILLA

miércoles, 25 de febrero de 2009

(81) LA SINFÓNICA DE SEVILLA DE GIRA POR ALEMANIA (y 2)

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Susana, Rafa y Eric en la brasserie "Lipp" de Zurich

Ya están en casa. Tras dos semanas de agotadora gira por Alemania, Austria y Suiza los muchachos de la ROSS están de vuelta, cansados, pero con la enorme satisfacción, según las críticas aparecidas en la prensa alemana, de haber demostrado por Centroeuropa el gran nivel artístico alcanzado por nuestra orquesta.

Ensayo en la Laeiszhalle de Hamburgo

En la Tonhalle de Zürich

La oportunidad de tocar en algunas de las más prestigiosas y hermosas salas de conciertos de Europa forma parte de los grandes alicientes de esta gira. Arriba, dos vistas de la Laeizhalle de Hamburgo.

La ROSS y Pepe Romero interpretan el "concierto de Aranjuez" en Munich



El pequeño y "wagneriano" teatro de Munich, el Prinzregententeather, vio el último concierto de la ROSS en Alemania.

Don imágenes del suntuoso interior del Prinzregententheater

Y como, afortunadamente y a pesar del palizón, ha habido algo de tiempo libre para el turismo aquí os dejo algunas fotos más de las enviadas por Rafa, en esta ocasión con Susana y Eric.


En Zurich, con la fresquita y junto al río Limmat



De "fondue" en el restaurante "Chäsalp" con Rafael Soto y el maestro Halffter.
Salud y...¡Enhorabuena!

miércoles, 11 de febrero de 2009

(79) LA SINFÓNICA DE SEVILLA DE GIRA POR ALEMANIA (1)

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La ROSS en la Koncerthaus de Viena

Fieles a su costumbre, y más aún desde que Boccanegra inició su andadura, mis amigos de la ROSS vuelven a informarme puntualmente del último de sus viajes con la sinfónica por el extranjero.

Aspecto que presentaba el auditorio de Stuttgart, la Liederhalle, el pasado lunes, día 9, durante el primer concierto de la gira y con un éxito enorme, según me cuenta Rafa.

Susana entregada al estudio y repasando algún que otro "pasajillo" antes del ensayo en la Koncerthaus de Viena.

Tras el primer concierto en Stuttgart la orquesta actuó ayer en Viena, mientras en la Musikverein actuaba, nada más y nada menos, que la orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, con una sala a rebosar y con un éxito no menos clamoroso.


Otras dos imágenes del ensayo general, el pasado día 10 de febrero, antes del concierto en Viena.


Rafa con Eric Crambes, el concertino invitado para esta gira e invitado asiduo de la ROSS en estas últimas temporadas

Aunque la gira va a suponer todo un agotador maratón para los músicos, doce conciertos en dos semanas, la oportunidad de tocar en salas tan prestigiosas y cargadas de tanta historia estoy seguro que compensará con creces el esfuerzo. Bueno, a Susana seguro que sí.


Entre otras gratas sorpresas, y las que les quedarán, Susana y Rafa han conocido, gracias a Eric, a la curiosa pareja Igudesman&Joo de la que ya colgué un gadget en este blog hace unos meses. Este dúo formado por el ruso Alexey Igudesman y el británico Richard Hyun-Ki Joo, por lo visto, se muestran tan locos fuera del escenario como sobre él.

Bueno, bueno, una última copita que mañana hay que salir temprano para Núremberg

La ciudad de los Maestros Cantores desde la habitación de Susana

lunes, 19 de enero de 2009

(73) TEATRO MAESTRANZA: CASCANUECES (3) lo que dice Boccanegra

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¿PERO, DÓNDE ESTÁN LOS RATONES?

Impresionado aún por el comentario que una lectora anónima dejó en la entrada anterior del blog y en el que se lamentaba de que su hijo de siete años haya tenido que abandonar sus estudios de danza por "prejuicios sociales" me resulta doblemente emocionante la gran cantidad de niños presentes, tanto dentro como fuera del escenario, ayer en el Maestranza. Entre todos estos niños también estaba el hijo de Rosa, de tan sólo cinco años y que según cuenta su propia madre en la misma entrada (Rosa, gracias por tu colaboración) no hacía más que preguntar que dónde estaban los ratones.

Exterior de la residencia de Tchaikovsky en Klin, población situada a unos 85 km de Moscú y donde el compositor pasó parte de sus dos últimos años de vida

Y es que Youri Vàmos, una vez más, nos ha cambiado el cuento original de “el cascanueces y el rey de los ratones” no sabemos muy bien por qué. Si los directores de escena supieran el doble esfuerzo que para el público supone este tipo de experimentos se lo pensarían un poco más antes de llevarlos a la práctica. El doble esfuerzo que supone, en primer lugar, el olvidarse de lo que la música nos ha estado contando durante décadas, batalla de ratones incluida, y el intentar sustituirlo, segundo esfuerzo, por la nueva historia que ahora se nos cuenta. Historia, a mi modesto entender, que en nada beneficia al ballet y, mucho menos aún, a la música de Tchaikovsky, sobre todo cuando, por muchos esfuerzos gestuales de la compañía, durante la primera media hora de espectáculo a duras penas consigue uno enterarse de qué diablos está pasando.

Ya sé que está prohibido hacer fotos, pero el deber de informar me obliga

De esta forma el personaje que Clara simboliza, auténtica encarnación de la ingenua y genial música de Tchaikovsky, pasa a un segundo plano quedando totalmente eclipsado por el antipático Scrooge de Dickens y fulminando, de un solo golpe, todo el sentido del ballet que tanto esfuerzo y trabajo costó encontrar a su autor. Ballet que, por cierto, es constantemente mutilado, alterado en el orden de sus números y, lo que es peor, ballet que se ve obligado a repetir fragmentos enteros ya escuchados para poder dar coherencia al nuevo argumento.
Y todo esto para terminar, al final del primer acto, convirtiendo al cascanueces en…príncipe(!!), por cierto, quizá el momento más hermoso de toda la noche.

Y es que, en realidad ambos bailarines, Clara y el príncipe, protagonizaron en sus dos "Pas de deux" los mejores y más aplaudidos momentos de la representación. Eso sí, de la forma más discreta y anónima posibles gracias a la "detalladísima" relación de todos los miembros del cuerpo de baile incluida en el prolijo programa de mano.

Amaia llega al teatro


¿BALLET O MUSICAL?

Aunque Boccanegra no es un experto en el mundo de la danza, lo cierto es que lo visto ayer en el maestranza, en gran parte de los números que integran el espectáculo, me hizo recordar más un musical de Broadway que lo uno espera de un ballet, ya sea clásico, neoclásico o contemporáneo. Y Boccanegra pregunta: ¿es este tipo de coreografía la más apropiada para la música del compositor ruso? Así que no es de extrañar
que cuando, por fin, hizo acto de presencia el ballet con sus puntas, tules y leotardos, todo el espectáculo chirriara un poco ¿Demasiado pasticcio? Puede ser.

Sin duda alguna el mayor acierto de la noche, en lo que a la escena se refiere, corrió a cargo del equipo de iluminación con unos maravillosos efectos visuales conseguidos en los diferentes cambios de escena.


EL FOSO


Cuando los primeros comentarios que me llegaban de este montaje resaltaban la labor de la ROSS por encima del nivel general no me sorprendió lo más mínimo, no sería la primera vez que la magnífica labor de la sinfónica de Sevilla salvaba un espectáculo del desastre total. Sin embargo, ayer, nada más comenzar los primeros compases de la obertura los peores temores comenzaron a apoderarse de un servidor ¿Era esa orquesta la misma de la que tan orgullosos nos sentimos todos? Afortunadamente al pequeño desbarajuste inicial, debido en cierta medida al cansancio acumulado tras cinco días ininterrumpidos de función, dio paso con el discurrir de la noche a una orquesta más segura y con magníficas intervenciones de muchos de sus componentes. De entre todos ellos a destacar las de la siempre precisa Tatiana Postnikova a la celesta y, sobre todo, de una sensacional Daniela Iolkicheva al arpa.

Despacho de Tchaikovsky en Klin donde compuso parte de su "cascanueces" y de su sexta sinfonía

Interesante, y mucho más coherente que la de Youri Vàmos , me pareció la dirección musical de Martin Fratz, aunque discutibles son, a mi entender, las dimensiones de la plantilla de cuerda escogida por el maestro alemán, bastante reducida (10 violines primeros, un solo arpa en lugar de dos) y que al dejar a la orquesta con un número de miembros más propio de una orquesta de cámara propiciaron que algunos profesores, sobre todo los violines, pasaran los apuros a los que antes hacía referencia. Sin embargo, y creo que estas fueron las intenciones del director, estas mismas proporciones camerísticas fueron las que permitieron que las maderas, maravilloso el tratamiento que Tchaikovsky hace de ellas a lo largo de todo el ballet, sonaran con una claridad casi mozartiana durante toda la representación.
Lo que sí que creo que no es discutible, sino más bien algo cutre, fue el empleo del teclado eléctrico (efecto "chorus") sustituyendo al coro de voces blancas con el que se cierra el primer acto ¿Otro efecto de la crisis? ¿No se podía haber contado con las chicas del coro del teatro?

Al final, el simpático y encantador número, al son de la danza de los mirlitones, protagonizado por los pequeños alumnos del Conservatorio de Danza hicieron las delicias de todos dejando un agradable sabor de boca y el deseo de más ballet en el Maestranza.


Algunas fotos tras la representación:





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